Hay momentos en los que la inconformidad ciudadana deja de expresarse en las redes sociales y se planta frente al poder para mirarlo a los ojos.

Eso ocurrió la tarde del jueves 8 de octubre en el ITESO, la universidad donde estudió el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro.

El mandatario acudió a una entrevista con el periodista Salvador Camarena, en Radio ITESO. Sin embargo, al salir se encontró con estudiantes que lo cuestionaron directamente por la crisis del agua sucia en Guadalajara, la inseguridad, las desapariciones y los problemas del transporte público.

Y el encuentro no terminó bien.

Entre reclamos, consignas y abucheos, los universitarios exigieron algo que miles de familias también están esperando: respuestas claras y soluciones que puedan verse en la vida cotidiana.

💧 ¿Por qué hay familias que reciben agua turbia y maloliente en sus hogares?

¿Por qué los ciudadanos tienen que manifestarse para exigir un servicio tan elemental como el agua potable?

¿Por qué hablar de grandes inversiones y nuevos proyectos cuando todavía hay personas que abren la llave y no saben si pueden utilizar el agua que reciben?

Los estudiantes también cuestionaron la actuación policial frente a las protestas ciudadanas y exigieron garantías para la manifestación convocada para este domingo 11 de octubre.

Lemus aseguró que los ciudadanos podrían marchar con tranquilidad y propuso realizar un encuentro abierto con funcionarios del Gobierno de Jalisco y del SIAPA para responder las inquietudes.

Posteriormente, el gobernador explicó que dedicó más de diez minutos a escuchar y atender a los jóvenes, pero que el diálogo terminó cuando llegó otro grupo de estudiantes que comenzó a gritar.

Y aquí hay una reflexión que va mucho más allá de Pablo Lemus o de cualquier partido político.

Una sociedad no debería tener que gritar para conseguir que sus gobernantes la escuchen.

Pero tampoco debemos olvidar que cuestionar a la autoridad, exigir cuentas y manifestar inconformidad son derechos fundamentales, no concesiones del gobierno.

La juventud que pregunta, que cuestiona y que se interesa por los problemas de su ciudad no es enemiga de las instituciones. Es parte indispensable de una democracia viva.

Los gobiernos pueden anunciar obras millonarias, presentar proyectos y ofrecer explicaciones técnicas. Pero la verdadera evaluación de una administración ocurre todos los días, en las casas donde falta el agua, en las familias que buscan a sus desaparecidos y en las personas que esperan un transporte público digno.

Gobernar no consiste solamente en comunicar lo que se está haciendo. También significa escuchar lo que todavía no se ha resuelto.

Lo ocurrido en el ITESO deja una imagen poderosa: un gobernador frente a jóvenes que no estaban dispuestos a conformarse con discursos.

Y deja una pregunta todavía más importante:

¿Qué tiene que pasar para que los ciudadanos sean escuchados antes de llegar al hartazgo?

Porque el respeto a una autoridad no se construye silenciando las críticas, sino respondiendo con resultados.

📍 ITESO, Jalisco | 8 de octubre de 2026.

¿Consideras que los estudiantes hicieron bien en confrontar al gobernador o crees que el diálogo debió desarrollarse de otra manera?

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