Hay mensajes que llegan al inbox y que no pueden simplemente leerse, cerrarse y continuar con el día.
Ayer recibí el de Eva, una madre que acaba de perder a su única hija en el Centro Médico Nacional de Occidente del IMSS, en Guadalajara.
Su pequeña se llamaba Valentina.
Hoy esta mamá no está buscando reflectores. Está buscando algo mucho más difícil después de perder a una hija:
respuestas.
Eva asegura que Valentina había ingresado al hospital principalmente para controlar crisis convulsivas y que su evolución era tan favorable que, según le habían informado, estaba próxima a regresar a casa.
Pero nunca regresó.
La madre relata que el día en que esperaba su alta, Valentina comenzó con temperatura. Horas después bajó su saturación y finalmente tuvo que ser intubada.
Según su testimonio, durante su hospitalización había otros niños enfermos en el mismo piso y posteriormente los médicos le informaron que sospechaban que su hija había adquirido otra infección.
Le realizaron estudios.
Después, su pequeña se agravó.
Eva refiere que finalmente le explicaron que los pulmones de Valentina estaban severamente inflamados y que su corazón también terminó comprometido.
El viernes pasado Valentina murió.
Y hoy su mamá se hace una pregunta dolorosa:
¿Qué ocurrió dentro del hospital?
Eva sostiene que su hija adquirió una infección mientras permanecía internada y cuestiona las condiciones de higiene y los controles en áreas tan delicadas como terapia intermedia e intensiva.
Se trata, por ahora, del testimonio y señalamiento de la madre. Será indispensable revisar el expediente médico, estudios de laboratorio, diagnóstico final y escuchar formalmente la postura del Instituto Mexicano del Seguro Social antes de establecer responsabilidades.
Pero hay un contexto que no puede ignorarse.
⚠️ El Centro Médico Nacional de Occidente está actualmente bajo escrutinio por otros fallecimientos e infecciones hospitalarias.
Este 2 de octubre, el propio director general del IMSS, Zoé Robledo, informó que durante este año se detectaron y notificaron brotes de infecciones hospitalarias en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital de Gineco-Obstetricia del mismo complejo médico.
El IMSS señaló que en seis bebés que fallecieron una infección apareció entre las causas de muerte, mientras que tres familias presentaron una denuncia ante la Fiscalía General de la República. Ante estos casos, el Instituto anunció una Auditoría Clínica Colegiada Independiente, además de profundizar la investigación epidemiológica.
En esos antecedentes se han investigado microorganismos como Klebsiella pneumoniae y Candida albicans. Autoridades sanitarias informaron que especialistas nacionales y externos analizan los casos, los microorganismos identificados y los procesos de prevención y control de infecciones.
Es muy importante aclararlo: hasta este momento NO existe información que permita asegurar que el caso de Valentina esté relacionado con esos brotes ni que corresponda al mismo hospital específico, área, microorganismo o cadena de contagio.
Pero el antecedente existe.
Y por eso las preguntas de Eva merecen ser investigadas.
Porque detrás de las cifras, de las bacterias, de los expedientes y de los comunicados existe una realidad brutal:
una mamá entró al hospital con su hija y salió sin ella.
“En estos momentos siento morir en vida y no tengo fuerzas para nada, pues extraño todos los días a mi única hija, a mi tesoro y razón de existir”, me escribió Eva.
Y aun en medio de ese dolor decidió hablar:
“Quiero alzar la voz por ella, por mi Valentina y por todos los niños y mamis…”
Por eso le voy a abrir este espacio.
No para acusar anticipadamente.
No para determinar desde una publicación qué causó la muerte de Valentina.
Mucho menos para convertir el dolor de una madre en espectáculo.
Lo vamos a hacer para buscar respuestas.
Voy a recabar mayor información sobre el caso, revisar documentos y buscar la postura formal del IMSS.
Porque si Valentina llegó por una condición, estaba próxima a ser dada de alta y durante su estancia apareció una infección que precedió al deterioro que denuncia su madre, hay preguntas médicas y epidemiológicas que merecen una explicación.
Y más aún cuando existen otros casos bajo investigación dentro del Centro Médico Nacional de Occidente.
🕊️ Esta historia apenas comienza a documentarse.
Por ahora tiene un nombre:
VALENTINA.
Y una mamá que, aun sintiendo que se muere por dentro, decidió utilizar las pocas fuerzas que le quedan para pedir que se sepa qué pasó con su hija.
Por ella vamos a preguntar.
Si alguna familia ha vivido recientemente una situación similar dentro del Centro Médico Nacional de Occidente, puede comunicarse conmigo de manera privada. Cada testimonio deberá ser documentado y verificado antes de hacerlo público.
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